07 octubre, 2011

Preocupantes actitudes


ATINA BOMBEROS nunca dejará de sorprenderse de los tantos bomberos, que en pleno siglo 21, todavía creen que basta tener ganas de obtener un cargo para postular a él y con un buen cambullón lograrlo y hacerlo bien.
Por la gran experiencia que tenemos en estas lides, nos hemos convencido que para optar a un cargo de Oficial de Bomberos hay que tener conocimientos, tiempo y deseos de asumirlo.
Cada cargo en sí requerirá de estas cualidades, con mayor o menor importancia de acuerdo a lo alto del cargo, pero siempre serán fundamentales, ya que  el éxito o el fracaso de su gestión se medirán por el proyecto sacado adelante.
En un mundo cada día más desafiante, abierto y crítico, es imprescindible contar con las cualidades descritas para poder realizar una gestión positiva.
En todas partes  las empresas con fines de lucro o de beneficencia, son manejadas por un equipo de trabajo, liderado por el que debería ser el que con más conocimientos, inteligencia y manejo consigue obtener de todos y cada uno lo mejor para entregarlo en beneficio del proyecto que han ideado para mejorar la institución que les interesa. Hoy no sirve ser el más simpático o el familiar que desea o necesita el cargo: Debe haber profesionalismo.
Además siempre existirá un Directorio que velará por la correcta marcha de la institución y el cumplimiento de los objetivos.
Por eso cada candidato a un cargo superior, llámese Superintendente o Comandante, Director o Capitán, además de hacer notar sus cualidades personales, debe dar a conocer el proyecto que desea abordar y el equipo de personas capacitadas con que trabajará. Nadie puede esperar que su solo esfuerzo pueda llevar al éxito por muy bueno que sea el proyecto.
Algunos Cuerpos lo han implementado con éxito. Otros lo siguen intentando con  altibajos y otros simplemente se mantienen en la fórmula antigua de que el elegido sea el que se movió mejor.
En la política también se da en las coaliciones, en que para ganar se ignoran diferencias valóricas o de capacidad, privilegiando el objetivo que es obtener el poder y para ello se necesitan votos, vengan de donde vengan. Eso, lo sabemos bien, algunas veces ayuda pero en general desdibuja o hace fracasar parte del proyecto.
Como lo hemos comprobado en Chile, cuando la coalición gobernante es reelegida, no se producen muchos cambios ni críticas mayores, ya que el sistema burocrático sigue funcionando con casi las mismas personas y los cambios en la manera de pensar, en este caso la impronta del o la presidente, hace cambios menores en su círculo más intimo y en puestos de confianza. Cambian los énfasis, como sucede en las FFAA o en las empresas que cambian Gerente General, pero se mantiene el pensamiento macro y la visión.
Por el contrario, si cambia la coalición como sucedió, se producen roces por tener que incorporar personas con otras ideas al aparato público, la salida de algunos antiguos que sabían hacer las cosas de un modo, en fin, porque hay un cambio grande que produce el nuevo líder y su proyecto.
Otra situación es la que se vive entre los que antes eran gobierno y ahora oposición, que se convierten en críticos de todo lo que el nuevo régimen hace, ignorando si la situación cuestionada es obra del nuevo gobierno o se arrastra del pasado.
Si es por una situación nueva que no les gusta, se entiende.  Si es por una situación que no se arregló cuando los críticos eran gobierno, obliga a que los gobernantes en ejercicio empiecen a defenderse echando la culpa a los anteriores. Y si encuentran situaciones anómalas, haciendo investigaciones.
Todo es comprensible, pero  tanto las denuncias reiteradas, como las investigaciones a los casos pasados, hacen perder tiempo al gobierno y le dificulta la expedita realización del proyecto que lo llevó al poder.
No decimos que no deban hacerse porque si hay más que rastros de posibles delitos o anomalías graves hay que denunciarlos, ya que la plata y el Estado son de todos los chilenos y nadie puede lucrar indebidamente.
El problema entonces se centra en las prioridades: Cuanto tiempo gastar en las investigaciones versus el cumplimiento del proyecto.  Claro que se pueden hacer ambas cosas si se cuenta con un eficiente equipo y empoderado.
Algo muy similar ocurre con los Cuerpos de Bomberos. Cuando existe una planificación estratégica, los cambios en el mando en general mantienen la misma línea, con énfasis diferentes, pero siempre construyendo.
Cuando no se tiene esa planificación puede darse el cambio de mando de manera negativa si los nuevos oficiales tienen ideas muy diferentes a los anteriores y todo lo anterior lo consideran mal hecho. Ahí se corre un gran riego.
Y es allí cuando el Directorio General, como máximo responsable del Cuerpo, debe asumir su rol.
Para impulsar su proyecto, las nuevas autoridades deben despejar dudas de problemas graves que pudieran existir de gestiones pasadas, por lo que si es necesario deberán hacer una rápida revisión de lo que encontraron y llamar a las autoridades salientes a explicar lo que no les cuadra. Si no hay explicaciones válidas y razonables y se descubren situaciones ilegales o que podrían constituir delitos, deben aplicarse los reglamentos o hacer las denuncias a las autoridades y ya.  Esa acción debe ser prioritaria, urgente y no debe demorar más que unos pocos meses.
Lo importante es no quedarse en las investigaciones, ya que no siempre los bomberos son profesionales en las materias que les toca abordar y pueden existir errores involuntarios. Además todos sabemos que en bomberos hay bastantes que por animosidad o envidia, convierten en enemigos a los que han hecho algo por el Cuerpo, provocándoles un daño personal y moral muy  injusto e invaluable.
Una vez determinado lo importante, para agilizar su gestión debe avanzarse rápidamente en implementar su proyecto, ya que el tiempo al mando es corto y no hay certeza que se continúe si no hay reelección, la que por lógica (que no siempre se da) debería estar supeditada al cumplimiento del proyecto.
De persistirse en destruir y no en desarrollar el proyecto, queda la duda: ¿Era tan bueno el proyecto presentado gracias al cual resultó elegido?
¿O los electores  habrán estudiado si el proyecto era factible?
O por último: ¿Había un proyecto o era sólo un volador de luces para que apoyaran esa candidatura?
Con un jefe no muy competente,  sesgado o prepotente, que obviamente se colocará de inmediato el “casco de la sabiduría” y se sentirá un iluminado, sólo podrá proteger al Cuerpo un Directorio compuesto de Bomberos comprometidos con él y no con sus propias aspiraciones personales, lo que no es siempre fácil de conseguir.
Pero lo más grave es que mientras dura esa gestión, que podría ser auspiciosa o no dependiendo de la factibilidad lógica del  proyecto que presentó, nadie dice nada, apoyando, mejorando o criticando en el Directorio la marcha de la nueva oficialidad  y los directores se arrellenan en sus sillas y ven pasar las sesiones como si ellos y las Compañías que representan no estuvieran involucrados en los resultados previsibles.
Si cada vez que cambia un mando se parte de cero y se desautoriza o desdeña  todo lo hecho anteriormente, incluidos los proyectos que el mismo directorio había aprobado a los anteriores, el Cuerpo no tiene ningún otro futuro que ir cada día más mal.
Y el Directorio que normalmente permanece en un gran porcentaje entre una administración y otra, es el gran responsable de la inconsecuencia que se produce con estas situaciones.
Si los proyectos de la administración anterior que estaban en desarrollo se olvidan y se archivan, sin importar los recursos que se gastaron y lo avanzado con o por terceros ajenos al Cuerpo que se interesaban en participar, el Directorio debería preocuparse y tomar acción. Está en juego también la credibilidad del Cuerpo.
El Directorio como principal responsable de la marcha de un Cuerpo según los estatutos, es  el gran equilibrador de las distintas gestiones, para hacer que el Cuerpo crezca y se desarrolle, situación que irresponsablemente se ignora en muchos Cuerpos de Bomberos, produciéndose crisis y despilfarro de los  fondos institucionales, que con esta actitud  nunca podrán ser suficientes.
¿Cómo puede darse que el Directorio autorice un proyecto y un gasto  a unos y los nuevos lo desatiendan o desdeñen y nadie diga nada?  Si no estaban de acuerdo antes, ¿por qué lo aprobaron, muchas veces  por unanimidad?  Y si estaban de acuerdo, ¿por qué no exigen que ahora se siga trabajando en ello?
Esa es la actitud que hunde a los Cuerpos. Nadie - o muy pocos - en el directorio sienten que el Cuerpo es responsabilidad de todos y que están sentados en esa silla para aportar y opinar y no están en una sala de teatro viendo a actores que protagonizan una obra que en el fondo no le afecta.
Es lo que una vez llamamos “coro de querubines”, donde dicen a todo que sí no importándoles si es bueno o malo, si es beneficioso para la institución o para el dirigente y en dos palabras, no importándoles el Cuerpo.
Estarán pensando en cómo armar un nuevo cambullón para llevar a otros que podrían hacerlo mejor para sus propios intereses ya que lo que pase con el Cuerpo no interesa mucho.
Y así es como cuerpos que podrían ser señeros se pierden la oportunidad de crecer y profesionalizarse.
Lamentablemente la gran mayoría de los cuerpos que tienen problemas o vegetan negativamente, tienen malos directorios.
Y como ellos influirán en sus dirigidos para la próxima elección, seguirá el círculo vicioso.
Que quede claro, en estas reflexiones no incluimos a los Bomberos Activos, ya que ellos se preocupan de apagar incendios y hacer rescates, es decir en servir y disfrutar de los niveles de adrenalina que les provoca  y no les importa quienes manejan la institución, salvo si el Comandante es demasiado incompetente.
Nunca se va a poder progresar si no hay coherencia entre lo que hacen unos y los que los reemplazan. No es entendible que un grupo haya hecho todo tan mal o que los que llegan sean tan iluminados. ¿Qué había dicho el Directorio?
Y el directorio no dice nada. Ni cuando ha habido desfalcos. Algún día los demandarán y no sabrán por qué. Creerán que el Superintendente es el único que puede ir preso: ¿Y si el Directorio lo había autorizado?
Cuando se toman decisiones importantes, como son aprobar proyectos de construcción de cuarteles, de constitución de sociedades, de compra de material mayor, o grandes de menor, de hacer cambios estructurales, etc. como lo indican los reglamentos, deben contar con la aprobación del Directorio, que está compuesto por los Oficiales Generales y los Directores de Compañía. ES DECIR TODOS.
Si el Directorio aprueba y la Oficialidad General no lo tramita y ejecuta, está incumpliendo el reglamento y si el directorio no lo exige, está actuando irresponsablemente.
Lo malo es que muchos directores creen que al ser elegidas las nuevas autoridades del Cuerpo, los OOGG tienen autoridad para hacer lo que les plazca, esté bien o mal y por lo mismo los directores deberán apoyarlos aunque estén equivocados y perjudiquen al Cuerpo.
O sea no entienden nada de su función o no les importa.
Dura tarea es la de la Junta Nacional de Bomberos para representar ante el Gobierno a los Bomberos de Chile.
Con la forma de actuar que denunciamos son pocos los Cuerpos preparados para sobrevivir en el Siglo XXI
ATINA  BOMBEROS

06 septiembre, 2011

Más reflexiones sobre el futuro de los Cuerpos de Bomberos



ATINA BOMBEROS ha estado callado en los dos últimos años debido a la inconveniencia de hacer dos cosas a la vez, por lo que ahora retomaremos en parte algunos pensamientos y opiniones sobre el tema que nos preocupa y apasiona.

Creemos que con mucha seriedad y buenos planteamientos la Junta Nacional de Bomberos ha ido consiguiendo a través de los años y especialmente en los últimos, un interesante aumento en las subvenciones que reciben los Cuerpos, lo que a la gran mayoría les permite solventar bastante más del 50% de sus gastos operacionales.

Además con un pequeño esfuerzo pueden acceder a fondos adicionales frescos confeccionando proyectos para fondos regionales en planes grandes y colectivos, o a Ayudas Extraordinarias en la SVS, para reparaciones o adquisiciones, lo que permite incrementar significativamente la capacidad económica de los Cuerpos.

Además, la Junta Nacional mantiene en los Consejos Regionales, profesionales que asesoran a los encargados de los Cuerpos en la confección y presentación de estos proyectos, lo que facilita mucho su buena preparación y por lo mismo su aprobación.

Por lo tanto, de las autoridades de los Cuerpos depende casi totalmente lo que se consiga en este aspecto, además de otros en que una buena gestión siempre hará la diferencia.

Hasta ahí, todo bien, pero con una complicación: Para obtener los mejores resultados, debe existir una administración adecuada, con gente profesional o capacitada para ejercerla con éxito y oportunamente, como en cualquier parte por lo demás.

Es allí donde empieza la diferenciación entre los Cuerpos, más que por su tamaño, por su profesionalismo administrativo, lo que repercute en tener mejor equipado el servicio activo, que es la razón de ser de los Bomberos.

Los Cuerpos que han conseguido conformar un directorio con personas capaces y que entienden que el éxito del Cuerpo necesita de la generosidad de las Compañías y de los Bomberos para favorecerlo a éste sobre las expectativas propias y participando con altura de miras, van en el camino correcto.

Resumiendo: una jefatura con conocimientos, visión a futuro, dedicación y planificación, unido a un directorio competente, serán la base del éxito y si el grupo o la visión del Cuerpo perdura en el tiempo, el crecimiento será notable.

Así lo han demostrado por ejemplo Cuerpos como Santiago, Ñuñoa, Puerto Montt, Osorno y otros, los cuales tienen una política bastante planificada a nivel institucional o sus jefes se mantienen por largo tiempo en el cargo, pudiendo hacer planes a mediano y largo plazo.

En el lado opuesto están los Cuerpos con dirigentes poco capacitados que se ponen el “casco de la sabiduría” y según sus propias convicciones destruyen lo avanzado por otros a favor de “sus proyectos”, para lo cual si es necesario benefician a las Compañías que los apoyan a fin de mantenerse en el cargo, sin importar mayormente el desarrollo del Cuerpo.

Hoy los Cuerpos tienen muchas posibilidades de salir adelante en el aspecto económico y con ello poder entregar un buen servicio adecuado a lo que requiere la ciudadanía, pero para muchos el problema es la falta de recursos humanos preparados, con disponibilidad de tiempo y la convicción que hay que adecuarse a los tiempos actuales.

Porque el Estado da más pero también exige más y es lógico.

Hoy los proyectos deben ser bien hechos y cuando se reciben Ayudas Extraordinarias, Fondos de Inversión o de Operaciones, se debe rendir cuenta en forma seria y con comprobantes, de acuerdo a la normativa. Las Compañías tienen igual obligación.

Hoy no se puede argumentar que somos Bomberos voluntarios por lo que es lícito pedir manga ancha o excepciones. Eso quedó atrás hace mucho tiempo, pero no todos lo entienden o no tienen la capacidad para entenderlo y por eso fallan, perjudicando enormemente al Cuerpo y su gestión activa, que es su razón de ser.

Lo que decimos no es una novedad ya que lo hemos dicho antes, y se ha demostrado con muchas faltas o delitos cometidos por gente que no da el ancho, pero lo nuevo es que se ha aumentado los aportes que se recibe del Estado, y éste exige mayor eficacia en todo aspecto.

Ya no se puede llorar porque faltan recursos. Ellos están pero hay que buscarlos y después rendir buenas cuentas. La experiencia nos muestra muchos Cuerpos que siguen pidiendo limosnas y no aprovechan los recursos disponibles por falta de gestión.

Y planificando se pueden confeccionar proyectos por etapas, obteniendo muy buenos resultados.

Este cambio de mentalidad será determinante en el futuro de los Bomberos chilenos, ya que la ciudadanía espera de ellos eficiencia en todo y el Estado ha reaccionado incrementando sus aportes, lo que compromete el mejor manejo de los recursos.

También el Estado está en su derecho conocer cuántos Bomberos hay en Chile, cuál es su especialización, su capacitación, su material, etc., pero muchos Cuerpos no entregan la información a la Junta Nacional para que la centralice, por no entender que el Estado debe saber con qué seguridad cuenta o por creer que la autonomía de cada uno los hace independientes y por lo mismo les da el derecho de estar por sobre todo. En resumen, cuesta entregar una información fidedigna y oportuna, demostrando falta de disciplina institucional, lo que perjudica a la Junta y a todos los Bomberos de Chile.

Por eso hay que entender que si se quiere mantener el estatus de “Patria chica” que tienen los Bomberos con mucho orgullo y tradición, hay que cumplir con lo que se pide, esperar menos de otros y buscar con creatividad y eficacia nuevas formas de obtener recursos y optimizar su uso.

De no ser posible, el futuro de la institución bomberil se hipoteca grandemente.

Por otro lado también hemos comentado en artículos anteriores que en la actualidad es mucho más difícil ser Bombero que hace 40 años, ya que la sociedad ha cambiado, los jóvenes tienen otros intereses y los empleadores no facilitan la salida del trabajo para acudir a emergencias.

Este es otro problema del cual se está consciente pero no hay salida por el momento y lamentablemente se abordará cuando se produzca una emergencia grande y los Bomberos no puedan cumplir con su servicio eficiente. Hasta ahora gracias a Dios, siempre ha habido una solución, pero es un tema muy complicado que puede afectar sobre todo a los Cuerpos de ciudades dormitorio.

¿Y los Directorios?

Aunque con el caso La Polar han sido muy cuestionados y con razón, éstos tienen un rol preponderante en el desarrollo de las sociedades o corporaciones y su participación eficiente es indispensable para su buena marcha.

Es cierto que en los Bomberos el Directorio está formado por los Directores de Compañía, los que tampoco son siempre elegidos por su capacidad o inteligencia sino por otros factores como simpatía, poder, generosidad, porque ganó su cambullón o porque no hay otro mejor disponible.

Además, salvo escasas y honrosas excepciones, cada Director vela por los intereses de su propia Compañía, importándole muy poco lo que suceda con el Cuerpo, ya que consideran que para eso se eligieron los Oficiales Generales, por lo que en el hecho se sitúan al otro lado de la mesa, pidiendo más y no necesariamente aportando ni controlando.

Entonces los directorios pierden toda razón de ser y en vez de controlar y actuar proactivamente critican o dificultan la labor de los Oficiales Generales, sin entender que el Cuerpo es el que los convoca a todos y que de su éxito o fracaso dependerá el futuro de las Compañías y por ende del servicio de utilidad pública.

Y en demasiados casos aparecen directores que se sientan, quizás escuchan y nunca opinan. Sería bueno que a las reuniones pudieran asistir Bomberos para que vieran como actúan todos los miembros del Directorio y cuanto aportan.

En resumen falta PROFESIONALISMO en todos los estamentos de muchos Cuerpos y eso los hace ir de tumbo en tumbo, sin objetivos claros, sin cumplir con lo que se les pide, sin proyectos factibles de realizar y al final administrando una mediocridad que más temprano que tarde hará que los Bomberos dejen de gobernarse solos y a lo menos sean intervenidos.

Claro que no hay peor ciego que el que no quiere ver y los que sigan pensando que porque somos voluntarios tenemos el derecho de hacer las cosas a nuestra pinta, sin rendir cuentas a nadie, mirando hacia el pasado y funcionando “a lo bombero” están muy equivocados y cuando se den cuenta de lo que perdieron, será demasiado tarde.

Pero no hay que perder la fe, aunque sabemos que nunca todos podrán ponerse en línea.

ATINA BOMBEROS

29 marzo, 2010

Lecciones del terremoto y tsunami

Según ATINA BOMBEROS la percepción de los chilenos en cuanto a calificar como óptima la acción de Bomberos después del terremoto y tsunami que sufrimos, es ajustada a la realidad de su accionar y demuestra que los valores y principios del bomberismo chileno se cumplen a lo largo y ancho de la Patria y su presencia ayudando a los demás es percibida como profesional, humana y oportuna.

BIEN POR LOS BOMBEROS Y FELICITACIONES A TODOS Y CADA UNO.

Es el reflejo de la Abnegación que se espera de todos cuantos visten un uniforme bomberil, independientemente de donde se encuentren, como se encuentren y lo que deban dejar de lado para cumplir con su deber, llámese hogar, familia, seguridad o tiempo de descanso.

Intencionalmente hemos omitido el tantas veces dicho “cumplir con su deber auto impuesto”, porque como lo sostenemos, la voluntariedad se termina en cuanto se es aceptado como Bombero y después sólo es cumplimiento de su deber.

El servicio fue largo y sacrificado desde el primer momento en los cuerpos que fuimos afectados por el terremoto, siendo emocionante ver a las 04,30 hrs. del sábado 27 que todas las Compañías estaban en la calle trabajando con a lo menos 10 Bomberos cada una en Valparaíso.

Ese es el real significado de la palabra ABNEGACION. Todos habrían preferido estar en sus casas con sus familias, pero ahí estaban trabajando para otros. Muy bien.

Siempre hemos sostenido que lo lindo y desafiante es ser Bombero raso. Se sufre, se goza, se sacrifica y a cambio se obtiene satisfacción por haber apagado un fuego, por haber rescatado una vida, por tener los compañeros y amigos que lo acompañan en la tarea.

La vida del Bombero cambia cuando debe asumir cargos de Oficial. Ahí empiezan los problemas de responsabilidad hacia otros, de papeleos y registros de datos e información, de cumplimiento de plazos, de mando, de disciplina y varios más que irremediablemente introducen las tareas burocráticas necesarias para que una institución funcione. Cada día son menos los que quieren aceptar cargos y menos aún los cargos administrativos. Es una triste realidad que se da cada día mas en todos los Cuerpos.

Y hemos repetido tantas veces que para ser Oficial de Bomberos hay que reunir tres requisitos copulativos: Conocimiento (know how), tiempo disponible y deseos de serlo. Sucede bastante que los que saben no tienen tiempo o no quieren ser oficiales, por lo que muchas veces los que postulan tienen tiempo y ganas pero no conocimientos. Esto como es lógico lleva a un problema real y preocupante, sobre todo en la parte administrativa que es donde más fallan los Cuerpos.

Lo anterior hace que muchos cuerpos sean dirigidos por personas bien intencionadas que no reúnen todas las competencias requeridas para una buena gestión, por lo que se escudan en “tradiciones” que más bien son costumbres y a veces malas, para actuar en función de su criterio y a la autonomía que poseen los Cuerpos, teniendo como resultado que el sistema bomberil como tal no funcione tan bien como debiera o podría hacerlo.

Eso lo notamos los Bomberos y algunas autoridades.

Porque como lo hemos dicho tantas veces anteriormente, la autonomía existe y es total en cuanto a funcionamiento, pero limitada en cuanto a financiamiento, pero ambas situaciones son controladas por los sistemas públicos pero no bomberiles.

La Junta Nacional en el hecho sigue siendo una Junta Coordinadora (como se creó) enfocada al sistema de finanzas pero no a lo operativo. Mientras no exista una Ley Marco todo seguirá igual.

Como decíamos, la gente sólo ve y agradece lo bien que la ayudan los bomberos, lo que es muy bueno y justo, pero los Bomberos nos damos cuenta que al final se nota EFICACIA pero no EFICIENCIA en nuestra labor y eso es por la falta de una coordinación obligatoria por lo menos en situaciones graves.

El terremoto y tsunami recién vividos demostró que el espíritu, la pasión, las ganas de ayudar (e incluso figurar), hacen que se tomen decisiones apresuradas que en un principio aparecen como necesarias – y lo son – pero después se tornan difíciles de manejar, incluso dificultando la labor general.

Si en caso de una guerra cada rama de las fuerzas armadas actuara a su mejor entender y los regimientos tomaran sus propias decisiones sobre donde y como combatir no hay que ser inteligente para saber cual será el resultado, sin embargo para los Bomberos en que estas catástrofes son guerras declaradas, se mantiene la autonomía en la acción.

No vamos a echarles la culpa a los Bomberos ya que la descoordinación nacional ha demostrado ser dramática y los Bomberos mismos lo han hecho muy bien, pero sin la coordinación que asegura la mejor utilización de los recursos disponibles, provocando problemas y gastos innecesarios.

¿Y la razón? La autonomía, en que cada Cuerpo decide lo que quiere hacer y desde su propia y parcial visión ayudar a los que están en desgracia y en que pueden o no ponerse a disposición de los coordinadores o cuestionar su nombramiento.

Por otra parte tampoco existe en Bomberos un ente coordinador establecido, sea a escala nacional o regional, por lo que los Cuerpos actúan a su mejor entender y dentro de lo que su criterio les aconseje. No hay una centralización orgánica que se constituya de inmediato de producida una catástrofe, que establezca comunicaciones eficientes con los lugares mayormente siniestrados y que pueda priorizar la ayuda de otros Cuerpos de Bomberos que disponen de personal y material para acudir al lugar.

No es primera vez que sucede esto que ocurrió en las zonas más afectadas, donde habían muchísimos mas bomberos que los necesarios, llegando a crear un problema a los dueños de casa quienes perdían la posibilidad de planificar y enfocar los recursos necesarios debido a la cantidad de oficiales y bomberos deseosos de trabajar y servir.

Sin dudas es una oportunidad para mejorar y hacer más eficiente el servicio, pero para que se produzca ese orden los Cuerpos deben conocer y reconocer al organismo centralizador, poniéndose disciplinadamente a su disposición.

Por supuesto que el Comando o como se determine llamarlo, debe contar con Bomberos capacitados y que dispongan de los elementos necesarios para hacer un buen trabajo de coordinación y tengan una estructura jerárquica que les permita una retroalimentación constante.

Ojalá se pueda avanzar en planificar una orgánica reconocida por todos a fin de disponer el envío de fuerzas bomberiles capacitadas, entrenadas y equipadas que puedan hacer un trabajo profesional, como se vio en los rescatistas urbanos sacando gente de los edificios colapsados o en la búsqueda de sobrevivientes o cuerpos en las zonas afectadas por la tragedia, ya que ese primer trabajo bomberil debe ser oportuno pues el tiempo es escaso.

Pensamos que así como ya se está empezando a trabajar en catastrar al personal capacitado y equipado con que se cuenta en cada región, debería pensarse en la fórmula que permita tener esa central operativa que debería establecerse cuando los siniestros sobrepasan las estructuras bomberiles locales.

Nuevamente MUY BIEN por los Bomberos y ahora es tarea de los dirigentes analizar el resultado y buscar soluciones a los puntos débiles que pueden mejorarse para seguir haciendo cada día mejor nuestro buen servicio a la comunidad.

ATINA BOMBEROS

24 diciembre, 2009

Saludo de Navidad y Año Nuevo

(Parece que el haber estado tanto tiempo ausente de ATINA BOMBEROS me impide acceder como lo hacía antes, pero en fin...)
A pesar de haber estado casi todo el año ausente de este querido enlace con los Bomberos y amigos - por las razones expresadas en su oportunidad - me parece indispensable hacer llegar un saludo fraterno, deseando la mejor Paz y Felicidad en esta Navidad y un año 2010 mejor que el actual y en que veamos que los problemas económicos y financieros en el mundo dando paso a la tan ansiada recuperación.
Y por supuesto desear que la salud y el amor pasen por un muy buen momento.
En cuanto a los Bomberos, un apretado abrazo de reconocimiento y agradecimiento por todo el esfuerzo desplegado en un año donde se han invertido muchas horas en capacitación, en entrenamiento y en el ejercicio de nuestro compromiso de servicio.
Ha sido un año complejo, afortunadamente sin mártires, en que nos ha tocado convivir con problemas que se van haciendo - lamentablemente - cada día mas comunes, como es la agresividad de algunos individuos, difícil llamarlos personas, que molestan, agreden a los Bomberos y rompen su material.
Y eso no ocurre sólo en Valparaíso. Parece que la sociedad, quizás por qué razones, está cada día mas violenta y esa permisividad que se nota al ver la forma en que las autoridades enjuician a los infractores, los incita a ser cada día mas descarados y actuar confiados en la impunidad.
Cada día pequeños y distintos grupos, arrinconan a la inmensa mayoría que quiere vivir en paz, paga sus impuestos y cumple con las leyes.
En nuestra región estamos afrontando la mas grave temporada de incendios de los últimos 10 años, todos causados por el hombre. Cuesta identificar a los causantes como anarquistas, ya que habría que ser además de perverso, estúpido, al destruir la naturaleza sin la cual no podríamos vivir y además creando más problemas ecológicos que los existentes, que hipotecan el futuro de los hijos y nietos de todos, ricos y pobres.
Pero esa es la realidad. Afortunadamente se están reponiendo las patrullas policiales que tan buen resultado daban cuando existían años atrás, ya que hablar de educar a la gente y a los niños respecto a los incendios es bonito y bien considerado, pero a corto plazo tan ineficaz como la educación que dicen, debería darse a los irresponsables desconsiderados que botan los perros a la calle, transformándolos en esa lamentable lacra que nos azota.
También algo de esa laxitud moral y social va afectando a las instituciones, como ha sucedido con los estudiantes y profesores y otros gremios públicos y algunos privados, que han demostrado que la presión hace reaccionar al gobierno, por lo que hay que aplicarla sin pensar en consecuencias propias ni ajenas.
En ATINA BOMBEROS, pensamos que la democracia es más que eso y que una forma de preservarla es considerando la ya típica pero ignorada frase que "mi libertad termina donde comienza la del otro".
Y algo de eso llega a los Bomberos también, en todas partes, traduciéndose en indisciplina de menor o mayor grado, pero que afecta al buen desenvolvimiento de los cuerpos.
La disciplina no puede entenderse sólo como un concepto o una obligación en las fuerzas armadas preparadas para la guerra. Es mucho más amplia y de alguna manera es una forma de vida, que demuestra educación, deferencia, respeto hacia los demás, compromiso, responsabilidad y otras cualidades que parece que pasaron de moda.
Escuchamos alguna vez que en una batalla los soldados luchan más que por si mismos por su compañero. No sabemos si será cierto o no, pero suena válido y pertinente: ESTAMOS JUNTOS EN LO MISMO Y SÉ QUE EL OTRO ACTUARÁ IGUAL QUE YO ¿Compañerismo, disciplina, responsabilidad?
Por ejemplo es lo único que permite trabajar en equipo, ya que cada cual puede confiar en que la labor asignada a cada cual será cumplida. Disciplina puede asocirse muy bien con responsabilidad.
Y así como un buen jugador de fútbol u otro deporte grupal, cumple con disciplina las instrucciones tácticas de su entrenador, en las otras actividades debe observarse la misma conducta, acatando las órdenes, cumpliendo primero y discutir después si hay desacuerdo, aplicar los reglamentos y no el deseo o la propia opinión, haciendo las cosas bien sin necesidad de tener al supervisor al lado, etc.
Osea ser responsable con su función y hacer las cosas como deben hacerse y no como le gustaría poder hacerlas.
Sería tan positivo trabajar así en todo, ya que resulta más fácil, cunde más, crea menos problemas, etc. Todos ganan......
Pero nos salimos del tema de hoy, que es desear de todo corazón una MUY FELIZ NAVIDAD y un muy VENTUROSO AÑO 2010, a todos los Bomberos de Valparaíso y de Chile, a nuestros amigos de verdad y a las personas buenas y sanas que quieren sumar por la Patria y no restar, para así construir el país que todos anhelamos y nos meceremos.
ATINA BOMBEROS

06 junio, 2009

Un gran hombre nos ha dejado


Ha fallecido un gran hombre y gran Bombero.

En ATINA BOMBEROS, estamos muy tristes por la partida al cielo de nuestro gran amigo Eugenio Díaz Flores (Q.E.P.D.) Director Nacional de Bomberos de Chile y Presidente Regional de la Región de Valparaíso, que hasta un par de años atrás fuera además Superintendente del Cuerpo de Zapallar, del cual fue uno de sus fundadores en el año 1962 y donde fue distinguido con el título de Director Honorario.

La trayectoria bomberil de Eugenio es brillante.

Contaba con modesto orgullo, que junto a otros amigos y vecinos partieron consiguiendo una motobomba de un fundo de la zona, la que instalaron en una carretilla o un poquito más y que arrastraban para apagar los incendios, sobre todo forestales y de pastizales que se producían en su Zapallar natal.

Al tiempo se organizaban como Cuerpo de Bomberos, con pocos medios y mucho espíritu y comenzaban una larga y fructífera vida como tales, obviamente con Eugenio como su primer Comandante, cargo que ejerció por 18 años.

Ése era Eugenio. Siendo el gran impulsor, no le interesó ser Superintendente sino Comandante, para estar ahí frente al fuego, dando todo de sí mismo, enseñando a los suyos y cuidando de ellos.

Después fue Superintendente por 21 años.

Anécdotas tenía por miles y las narraba con esa picardía y modestia innata tan suyas. Los que tuvimos la bendición de contar con su estrecha amistad aprendimos mucho de él, de sus experiencias y de su manera pragmática de solucionar los problemas. De los análisis de los problemas que hacía, de su certeza en discernir entre lo importante y lo accesorio.

En su actuar en todo ámbito, aparecían nítidos sus claros valores y profundas convicciones quizás marcado a fuego por su paso por el Seminario, que además le daban una fe, una esperanza y una paciencia muy grandes.
Tenía un profundo y generoso amor en servir, donde fuera menester. En todas partes aplicaba el amor, el desinterés, el consejo oportuno y la entrega sin límites.
¡Cuantas veces, a pesar de los suyos, se sacrificó para solucionar problemas de otros que podría haber ignorado!
La abnegación era otro de sus valores. Lindo ejemplo para los que lo vimos actuar, con ese desprendimiento propio sólo de los grandes hombres.

Quizás todo lo anterior le daba más confianza para que en la Misa dominical, autorizado por el párroco, se dirigiera a los feligreses exigiendo su compromiso también con el Cuerpo de Bomberos, lo que le trajo buenos resultados.

Afable pero enérgico, era sagaz en sus apreciaciones y poco o nada se le escapaba a su apacible pero profunda mirada.

Si no era imprescindible intervenir, podía callar hasta encontrar el momento oportuno para entregar su pensamiento, el que siempre estuvo condicionado por el sentido común, la honestidad y el cariño que ponía en todas sus acciones.

Afortunadamente Eugenio recibió hartos honores en vida, seguramente menos que los que merecía, pero los tuvo y eso es reconfortante para nosotros los que con modestia y mucho orgullo nos sentíamos sus amigos de verdad.

Estando en confianza se explayaba en sus pensamientos, era crítico y auto crítico y como lo comentamos muchas veces, para mí era muy significativa la educada pachorra con que se enfrentaba a planteamientos de las autoridades civiles o bomberiles, no importando su tamaño o su peso relativo.

Él como representante primero de un Cuerpo de Bomberos chico, discutía de igual a igual con los jefes de los más grandes, fijando su posición de manera abierta y clara, sin complejos, envidia ni resentimientos como varios lo hacen, consiguiendo el respeto y la atención de los otros, que reconocían en él a un Bombero de verdad, que conocía todo desde el principio y que tenía la experiencia de haber desarrollado una institución.

Además tenía amistad con muchos próceres bomberiles, con los que se conocían bien.

Tenía mucha fuerza y resilencia. No tenía problemas en insistir en lo que creía y anhelaba, hasta conseguirlo. Como decíamos, tenía mucha fe en sus convicciones y normalmente estaba en lo cierto.

Su gran capacidad de trabajo y su amor por la causa bomberil, lo tuvieron trabajando hasta que la muerte lo sacó de sus funciones, pero hasta la última vez que pudimos conversar, cuando con mi señora lo visitamos 10 días atrás y estaba ya seguro que le quedaba poco en este mundo, seguía preocupado por los problemas de la Región y por el proyecto regional que significará obtener 30 carros a los Cuerpos.

Lamentablemente no alcanzó a verlo ejecutado por problemas políticos, pero está todo aprobado, financiado y completado. Falta sólo el vamos que debe dar el Gobierno. Esa preocupación lo torturó y la pena se la llevó. No pudimos contarle que hay bastantes posibilidades que se apruebe en los próximos días.

Además de su accionar bomberil, que le llevó a dejar el Cuerpo de Bomberos de Zapallar con dos Compañías, Eugenio estuvo siempre preocupado de todos los detalles para tener mejores Bomberos, más capacitados y que actuaran con seguridad para ellos y los demás.

Fue así, que siendo Súper de Zapallar, Vicepresidente Regional por la Provincia de Petorca y miembro de la Comisión Revisora de Cuentas de la Junta Nacional, asumió el cargo de Vicerrector de la Academia Nacional de Bomberos, sede Quinta Región, que ejerció por cuatro años, los que fueron sin dudas los mejores para esta sede.

Todo lo hacía en forma modesta y silenciosa. No le gustaba hacerse notar y reaccionaba casi con molestia ante las felicitaciones por sus éxitos, pero en esa trasparente picardía que reflejaban sus ojos, se notaba la satisfacción por el trabajo bien hecho que se reconocía.

Nunca supimos que le gustara ejercer cargos. Era una labor que el servicio le imponía y él con su tremenda disciplina y amor, lo asumía y ponía todas sus fuerzas y creatividad en hacerlo bien y lo conseguía. Por ese mismo círculo virtuoso, lo reelegían y seguía ejerciendo cargos, con la misma humildad y energía ya comentadas.

Sin dudas para mí, Eugenio era una persona de excepción, que conocí por apenas once años pero que parecían muchos más por el lindo grado de confianza y cariño que nos profesamos.

Tuvimos bastantes anécdotas juntos, relacionadas sobre todo a lo bomberil, las que rememorábamos muchas veces al calor de una comida en algún lugar sencillo y tranquilo, acompañados por una botella de vino, que disfrutábamos mucho.

Siempre cariñoso y preocupado de la familia, suya y mía. Mis hijas han sentido su partida casi tanto como yo, ya que también tuvieron oportunidad de compartir con él y quererlo.

En mi casa, con mi señora y María Ester también hicimos buenas migas, todas amparadas por la sencillez y el cariño que irradiaba Eugenio. El dolor por esta pérdida la acongoja mucho ya que también compartió con él esa cercanía y amistad franca y desinteresada, la que la llevó a estar junto a él y yo en los hospitales y clínicas en que estuvo en el último tiempo, prodigándole el cariño que merecía.

Lástima que la última botella de buen vino que nos regaló y que quedamos en beberla juntos, quedó cerrada a la espera de esa oportunidad que no se dió.

Te agradecemos querido Eugenio tu amistad, tu cariño y el ejemplo que nos diste y que se resume en hablar poco y hacer harto.

No me cabe duda que desde el Cielo nos seguirás apoyando. Muchas gracias por todo.

Hoy te acompañaremos junto a cientos de Bomberos tristes a tu última morada terrenal, donde quedarás junto a tu querida esposa y tus antepasados, pero tu recuerdo permanecerá para siempre por tus obras.


ATINA BOMBEROS

PS. Ya de vuelta a casa, dejamos constancia que hemos participado en uno de los funerales mas lindos que puede esperar un Bombero, donde la ciudadanía y tus queridos Bomberos, te demostraron lo mucho que te querían y agradecían todo lo que hiciste por esta noble causa.

29 enero, 2009

Nuevos problemas para los Bomberos

En ATINA BOMBEROS creemos que nadie puede permanecer indiferente ante la noticia que algunas Compañías de Seguros han presentado una denuncia de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional, para dejar de pagar los gastos que significan la cobertura asistencial o pensión a los Bomberos accidentados o muertos en actos de servicio.

Es lamentable e inoportuna esta presentación ya que se produce en un momento de crisis económica mundial, que afecta también a los chilenos, entre ellos a las compañías de seguros y los bomberos, a quienes dan una preocupación más, en plena época en que se desviven apagando incendios forestales ( de responsabilidad de Conaf).

Definitivamente fuimos sorprendidos como todos, (o casi todos ya que parece que algo sabían algunos) ya que no teníamos idea de la intención y no tenemos conocidos que nos pudieran haber hecho algún comentario. Además desconocemos los argumentos de que hicieron uso los aseguradores y no hemos visto nada al respecto en la prensa ni en la página de la Junta.

La acción puede ser sorprendente, pero el hecho mismo en sí, nos parece que estaba rondando desde hace mucho tiempo y aunque desconocemos qué se hizo o se conversó desde el 2002 cuando entró en vigencia la ley 19.798, hasta la presentación del recurso de inconstitucionalidad, sentíamos que algo estaba fallando y lo planteamos en varios artículos de este blog, por lo menos desde el año 2006, cuando no podíamos entender que la SVS pusiera tantas trabas para que los Bomberos accidentados pudieran acceder a los beneficios a que tenían derecho por ley.

El tema lo planteamos varias veces y sólo supimos de algunas reacciones, incluso una de los Diputados de la Comisión Bomberos, que pidieron explicaciones al Superintendente de Valores que aceptó buscar fórmulas para no entorpecer tanto el acceso de los Bomberos a los beneficios.

Pero había algo raro y había que estar muy en el limbo para ignorarlo: La SVS publicó la Circular 180 en 2005, donde simplemente limitó la cobertura que daba la Ley 19.798, lo que probablemente fue objetado pero no se supo y salvo algunas tibias reacciones de la Junta no se hizo mucho más. Pero parece que se solucionó, no estamos seguros.

Nuestra teoría, que es eso no más, pero que sustentamos desde hace mucho tiempo y también se puede comprobar en estos artículos de ATINA BOMBEROS, es que las compañías de seguros no estaban contentas con lo que les habían subido sus aportes y pensamos que la SVS en conocimiento de ello, intentaba autorizar lo menos posible, o tramitar los pagos al máximo.

Dijimos varias veces que estábamos seguros que había un problema político entre medio y que “los que pagaban el pato” eran los Bomberos, ya que el ex Presidente Lagos lo dijo clarito en el Salón de Honor del Congreso, el 30 de junio de 2001: Que enviaría dos proyectos:

1.- El de la Ley que favorecería a los Bomberos accidentados y que fue promulgado como Ley 19.798 en 2002

2.- El que creaba el Seguro Obligatorio contra Incendio para las casas, que según entendemos no prosperó.

Si alguien lo duda, transcribimos ese discurso en su versión oficial, que es muy hermoso en lo conceptual y en la forma de expresarlo e interesante leerlo y que lo sacamos de nuestro archivo, destacando lo que afirmamos:



Señor Presidente de la Cámara de Diputados, señor representante del Presidente del Senado, Señor Octavio Hinzpeter, Presidente Nacional de los Bomberos de Chile, señor Domingo Monteverde, Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, señor Intendente, señor Alcalde, autoridades civiles, militares, eclesiásticas, miembros de este Congreso Nacional, Bomberos y Bomberas de Chile, amigos y amigas.

Es particularmente grato para el Presidente que habla, participar en esta Sesión Solemne.

Aquí estamos hoy para recordar uno de los momentos emblemáticos registrados a lo largo de nuestra historia. La fundación del Cuerpo de Bomberos, aquí en Valparaíso, hace 150 años, es un momento peculiar, de aquellos que iluminan nuestra historia, las páginas que los chilenos y chilenas, a lo largo de nuestras vidas, hemos sido capaces de ir escribiendo.

Aquí, como muy bien se ha recordado, fueron tres las primeras Compañías y luego otras siete, las que culminan en el mes de junio de 1851. Como muy bien decía Domingo Monteverde, es la expresión de una ciudad pujante en su momento, y la expresión de una necesidad indispensable, ante, precisamente, el crecimiento urbano de Valparaíso.

Son los vientos que aquí asolan, que forman parte del paisaje de este puerto, en buena parte los responsables, también, de la necesidad de combatir el dragón del fuego. Es el viento el que está detrás de la necesidad de tener una institución capaz de combatir el fuego. Buena parte de la historia de este puerto, es la historia de terremotos e incendios, más los segundos que los primeros, pero con la diferencia de que ante el fuego, el hombre puede organizarse y prepararse para combatirlo con eficacia.

Ése es el origen, la vinculación entre el ser humano y el entorno, lo que explica el surgimiento de esta institución -con las características que hoy la conocemos- y de la cual estamos todos tremendamente orgullosos. El carácter voluntario, que es lo que distingue a Bomberos de Chile, es la expresión del hombre y su tierra, que explica en consecuencia, buena parte de lo que hemos hecho.

Ésta es una institución filantrópica, pero es la primera de las organizaciones de la sociedad civil. Aquí, lo que quisiera destacar, es que ante la existencia del desafío, del problema, hace 150 años, fue la sociedad civil la que percibió que, a través de la organización, la solidaridad, la eficiencia y la capacidad, estaba en condiciones de responder mejor que a través de cualquier otro instrumento.

Frente a tantos temas y desafíos de la sociedad contemporánea, tal vez es bueno mirar hacia atrás, a la historia, y ver cómo, frente a esos desafíos, en lugar de pararnos para reclamar, hubo una impronta de ponerse de pie para servir organizadamente y resolver ese desafío.

Distinta es la forma de abordar muchos de los temas de hoy, cuando no hemos sido capaces de generar un espacio para que la sociedad civil se organice y sea capaz de responder a esos otros dragones, que sin ser del fuego, existen en la sociedad contemporánea.

Los porteños de hace 150 años pensaron que estaba en ellos, más que en otros, la capacidad de respuesta. Se organizaron a partir de lo que eran, y como lo ha recordado muy bien Octavio Hinzpeter: ciudadanos libres de una República Democrática. Con la comprensión y el entendimiento de la autoridad, pero entendiendo que la respuesta y la solución venía de ellos mismos, más que del entorno.

Aquí, se produjo el surgimiento, de una manera tan vibrante como se ha recordado hoy, de este espíritu de servicio, de la abnegación desinteresada que caracteriza a la institución, y que representa, ciertamente, todo el abanico social e ideológico de la sociedad chilena. Aquí, estamos en presencia de una "pequeña patria", que sirve a la patria grande sin pedir nada a cambio.

Ésa es la razón por la cual hoy, como Presidente de Chile, estoy aquí compartiendo con ustedes. Porque aquí se cumple un espíritu, una función pública valiosísima, el Estado y la Sociedad deben entonces reconocer y facilitar su acción, descubrir cómo establecer la relación adecuada entre esta organización que surge de la sociedad civil, y un Estado que reconociendo su rol, genera las condiciones para que pueda desarrollarse y crecer.

Es cierto. Ésta es la más antigua organización voluntaria que existe en el país. Después han surgido otras, muchas otras, cuyos representantes también están hoy aquí en esta sala. El gran desafío hoy, me parece, cuando debatimos sobre la forma de organizar mejor esta sociedad para este siglo que iniciamos, es cómo somos capaces, en nuestro andamiaje institucional, de generar un espacio de participación para aquéllas instituciones que son cada vez más -en buena hora-. y que de la sociedad civil surgen para atacar y enfrentar desafíos concretos.

Enfrentar organizadamente y con eficiencia, el fuego, dio origen a esta Institución de 35 mil chilenos, que aspiran a servir y tienen el privilegio de servir. Y han surgido otras.

Entonces, la primera de las tareas es definir cómo somos capaces de estimular a Chile para que Chile sea capaz de escuchar, de hacer participar, y para que pueda contribuir de una manera organizada a la construcción del país.

Hay, claramente acá, una carencia de nuestras instituciones, en donde la forma de establecer el canal de comunicación no es permanente ni institucional. Tenemos, en otros ámbitos, posibilidades de participación. Aquí, son más bien esporádicas. Me gustaría pensar que estaremos en condiciones, cuando hablamos de enmiendas a nuestro ordenamiento institucional, de pensar enmiendas destinadas a que ese ordenamiento permita que las entidades de la sociedad civil organizada, como ésta, tengan una capacidad de expresión en la sociedad que queremos para el futuro.

Pero junto con ello, tenemos también tareas más apremiantes. Por eso hoy aquí, creo que es un buen momento, en estos 150 años, para anunciar que, en mi gobierno, quiero patrocinar dos iniciativas legales, las cuales han sido concordadas con la Comisión que ha creado para estos efectos la Cámara de Diputados y que, en consecuencia, espero que tengan un trámite legislativo expedito y rápido.

La primera, es reconocer precisamente a aquellos que tienen el privilegio de servir, a quienes la sociedad les debe este reconocimiento particular y la forma de hacerlo se materializa a través de una cobertura de salud y seguridad social para todos aquellos voluntarios Bomberos de Chile, accidentados en actos de servicio.

Esto, por el riesgo permanente al que están expuestos los voluntarios en el cumplimiento de su labor. Se hace imprescindible que la sociedad, en consecuencia, garantice, otorgando mecanismos de seguridad social suficientes para el caso en que estos voluntarios sufran accidentes o enfermedades derivados del servicio. Y por ello, entonces, junto con mejorar las indemnizaciones y beneficios que tienen derecho a recibir, queremos que esta iniciativa se materialice de la siguiente manera: que todos ellos tengan atención médica y hospitalaria integral, completa, con todas las intervenciones quirúrgicas que se requieran, hasta el alta definitiva. Por cierto, con todos los medicamentos indispensables hasta la completa recuperación, y extendiendo a dos años el subsidio por incapacidad temporal, equivalente a la remuneración diaria o mensual, que ahora es sólo de un año, y aumentando también, de una manera permanente, la renta vitalicia a la que tiene derecho el voluntario, en el evento de sufrir incapacidad permanente, derivada del accidente en su acto de servicio.

Por cierto, se trata de compatibilizar estos beneficios con otros que pueda tener el voluntario como ciudadano. Estos beneficios, entonces, serían otorgados por ser voluntario; los otros que él pudiera tener como ciudadano, por cierto, deberán ser compatibles con éstos. Y al mismo tiempo, queremos perfeccionar lo que dice relación con la renta vitalicia de los cónyuges sobrevivientes, cuando se producen accidentes que terminan en el fallecimiento del voluntario.

Hay una segunda iniciativa, de otras características, que tiene que ver con el cómo ordenamos y organizamos mejor nuestro país. Cuando uno observa la labor desarrollada por los Cuerpos de Bomberos, es inevitable advertir la tragedia que para cualquier familia implica sufrir la desgracia de un incendio o siniestro similar. La situación de desamparo, de pérdida de la familia, se agrava cuando no existen, en general, resguardos o mecanismos que permitan superar -al menos en parte- las consecuencias de estos eventos. Ésta es la razón por la cual también, al no existir ningún tipo de protección, el tema se hace indudablemente más complejo. Por ello, quisiéramos proponer un sistema que cubra a cada una de las viviendas urbanas, para que cada una de ellas cuente con una mínima cobertura, para el caso de experimentar alguno de estos riesgos, de manera que la familia afectada no quede desamparada y tenga los medios para superar la desgracia.

Así como la sociedad estableció la exigencia de un Seguro Automotriz Obligatorio, que ha resultado suficientemente exitoso como sistema de cobertura mínimo, frente a los daños causados por accidentes automovilísticos, quiero proponer al Parlamento de Chile un proyecto de ley que establezca un seguro habitacional obligatorio contra incendios y riesgos habitacionales, para todas las viviendas urbanas superiores a un cierto monto respecto del avalúo fiscal.

La obligación de tener y contratar este seguro recae en el propietario del inmueble, sin perjuicio de buscar los mecanismos adecuados para permitir tal contratación, en caso de imposibilidad por parte de aquél. Esto, sin duda alguna, permite en consecuencia tener, a partir de los seguros de incendio y de una manera generalizada en el país, una forma de poder contribuir de una manera más efectiva a lo que son las necesidades del Cuerpo de Bomberos de Chile.

Precisamente, porque hay seguros de esta magnitud, podemos establecer una vinculación entre éstos y lo que son las necesidades permanentes del Cuerpo de Bomberos, en lo que dice relación con sus materiales, su organización, su infraestructura, los medios técnicos y la tecnología moderna para poder combatir el fuego.

Creo que si la sociedad chilena es capaz de avanzar en estos dos elementos: cubrir al voluntario del riesgo que corre cada vez que aspira a servir combatiendo el fuego, y cubrir los inmuebles de una manera general en el país, para que aquellas familias afectadas no caigan en el desamparo, estaremos en condiciones de responder de una manera concreta, más allá de la retórica que ameritan -y en buena hora la retórica- los 150 años, como sociedad chilena a los que aquí, en Valparaíso, soñaron que era posible tener una organización voluntaria para resolver un tema fundamental de nuestra sociedad.

Amigos y amigas: En el primer ejemplar de la revista "El Bombero Ilustrado", allá en agosto del año 1913, se puede leer: "Para ser miembros de esta institución, se requiere poseer todas las cualidades que caracterizan a los hombres sportmen consumados: altruismo, valor, desprendimiento moral y material, ya que en repetidas ocasiones sufridas en aras de un ideal humanitario, altamente social y generoso, las tienen que ofrendar".

Allí, hace más de 70 años, se definen las características de estos voluntarios. Son casi 70 años desde que se fundó el Cuerpo en Valparaíso. Hoy, a 150 años, las cualidades de ayer siguen vigentes. Lo que tenemos que ser capaces de poner al día, es cómo la sociedad hoy acoge a esta organización voluntaria, la más antigua, y es capaz de responder, no a las demandas de sus miembros, que no las hacen, pero sí a las demandas de la propia sociedad chilena para estar a la altura de una organización que en 150 años ha enseñado, en la tarea cotidiana, el ejercicio de los valores con los cuales queremos nosotros ser identificados: Los valores de la ética y la moral, los valores del servicio y la solidaridad, los valores de la eficiencia, la educación y la capacitación para servir. Y porque existen esos valores, la sociedad chilena tiene ahora una posibilidad de pagar una deuda largamente exigible.

Confío en que estos proyectos tengan una tramitación rápida, y confío en que, de esa manera, la sociedad chilena estará a la altura de aquellos que aquí soñaron, en este puerto que hoy nos enorgullece a todos.

Felicitaciones, Bomberos de Chile por este aniversario. Felicitaciones por ser fieles al ideal de los fundadores, de aquellos que dieron sus vidas por este ideal. Pero felicitaciones también, a cada uno de ustedes por hacernos comprender que por la organización que ustedes tienen, Chile hoy tiene posibilidades de ser una sociedad mejor. Muchas gracias, y que sigan trabajando para combatir al dragón del fuego.


Valparaíso, 30 de junio, 2001

No sabemos como continuó el proceso legislativo ni tampoco en qué estado se encuentra, pero también desconocemos los argumentos de las aseguradoras y en las declaraciones que se han hecho no se ha tocado el tema.


A lo mejor no tiene nada que ver, pero desde nuestra modesta opinión, el seguro obligatorio habría compensado de más a las compañías de seguros su mayor aporte en favor de los Bomberos Accidentados, que por lo que se ha comentado ha aumentado diez veces.

Todos los Bomberos estamos preocupados y alertas, con mucha razón, por lo que sucede en este aspecto y también por las noticias que se han publicado sobre embargos de carros debido a la deuda que se mantiene por prestaciones que se han hecho en entidades hospitalarias, en el fondo todas relacionadas a lo mismo, pero que una vez más no es la culpa de los Bomberos.


Nosotros entregamos nuestro mejor esfuerzo en cumplir con este servicio de utilidad pública, pero hay situaciones que nos sobrepasan y ellas no deben ser otro motivo de preocupación para los Bomberos sino para el Estado, que es el responsable de la seguridad ciudadana.


Entonces, nos queda la duda si el accionar de la Junta Nacional, con el gasto que debe significar, debe enfocarse sólo en contra de la actuación de las Compañías de Seguros que hasta ahora han cumplido su parte, o también planteando su inquietud directamente al Gobierno, ya que es el Estado el responsable final por lo que hagan o no hagan las autoridades políticas y como consecuencia lo que afecte al servicio bomberil.


Los Bomberos sabemos que para apagar un incendio hay que dirigir el agua al fuego y no al humo.


ATINA BOMBEROS

30 diciembre, 2008

Desde ahora a un relativo receso




Siempre dijimos en ATINA BOMBEROS que este blog era un canal donde podíamos expresar, libre y respetuosamente, comentarios que permitieran al bomberismo chileno, avanzar en la obtención de un profesionalismo integral, que permitiera hacer bien todas las cosas, desde el servicio activo que es muy bueno, hasta el administrativo, que falla bastante.

También intentamos apoyar la idea que había que mejorar el estándar de los cuerpos chicos a fin de que se pudiera confiar en su desempeño de todo orden, hasta en las localidades mas alejadas. Dijimos que si bien el material mayor y menor con que cuentan es muy adecuado en general, algunas veces la capacitación deja que desear. Además de la facilidad con que se les autoriza funcionar olvidando el ministerio de justicia que son un servicio de utilidad pública, por lo que se le debe respeto a la comunidad y al Estado que es el responsable de la seguridad de ésta.

Planteamos muchas veces que el gran problema que existe en la “estructura bomberil nacional”, es justamente la falta de ella, impidiéndole a la Junta Nacional y Consejos Regionales actuar de una manera proactiva y rectora cuando se detectan falencias que muchas veces llegan a los tribunales, a la SVS o al ministerio de justicia.

Esto sucede muy seguido en los cuerpos chicos, porque disponen de menos recursos humanos y materiales, para mantener la disciplina que se requiere en el cumplimiento de las normas legales y estatutarias, que muchas veces se transgreden con perjuicio de la imagen Bombero Chileno. Es donde más aparece “el casco de la sabiduría” que permite a los jefes hacer las cosas a su manera y de acuerdo a sus intereses.

Por lo que en esos casos la autonomía juega en contra de todos los bomberos.

También hemos comentado sobre los roles que cumplen los distintos entes del Estado para controlar los aportes que reciben los bomberos y la forma de rendirlos. Siempre hemos abogado por el control que se debe hacer, como también en los plazos que se realizan, ya que teniendo las gobernaciones y la SVS el poder de paralizar la entrega de subvenciones, los cuerpos quedan en muchos casos impedidos de actuar en el servicio activo incluso.

Y así hemos intentado abarcar todos los tópicos que creemos deberían mejorarse a fin de obtener una estructura organizacional nacional coherente y útil para apoyar a los cuerpos con problemas y reforzar la estupenda imagen de los Bomberos, no sólo por su indispensable labor, sino porque son capaces de hacer bien todo lo que le corresponde.

En estos tres años de ATINA BOMBEROS, hemos visto que se ha avanzado en varios de los ámbitos tratados, o por lo menos se han considerado, lo que nos da la sensación de que en algo hemos aportado, lo que nos gratifica.

Hemos visto el magnífico trabajo que se está realizando junto con la Comisión Bomberos de la Cámara, tanto en mejorar lo relativo a los bomberos accidentados en actos de servicio, como hacia la obtención de una Ley Marco, lo que debiera ser muy positivo.

Dios quiera que se siga avanzando en mejorar nuestra estructura y articularla porque todos ganaremos: la sociedad, los bomberos y la autoridad del estado, dando forma a la base desde la cual se puede buscar eficiencia en el servicio, en optimizar los procedimientos y ojalá en algún día no demasiado lejano, obtener un financiamiento que no obligue a los bomberos a pedir limosnas para subsistir.

Sentimos que se está avanzando y sabemos que no puede ser rápido. Esperamos los siguientes pasos donde seguramente participarán también los Cuerpos con el fin de estructurar un sistema ojalá único para todos los Bomberos chilenos.

Por el momento dejaremos de escribir en ATINA BOMBEROS ya que volvemos al servicio bomberil activo, claro que en la parte administrativa, donde intentaremos de nuevo entregar todo lo mejor que tenemos, para bien de nuestro querido Cuerpo de Bomberos de Valparaíso y de todo lo bomberil que esté a nuestro alcance.

El desconocimiento de como funcionan estos blogs y la duda de si se terminan por estar inactivos por mucho tiempo, hará que publiquemos de cuando en cuando algún artículo propio o de terceros, que vaya en la misma línea que hemos mantenido, con el propósito que no se termine, ya que recoge una parte muy importante de nuestras preocupaciones bomberiles y por otro lado no queremos comprometer una labor oficial con opiniones personales.

Agradecemos muy sinceramente a nuestros amables lectores el tiempo que han gastado en leer estos extensos artículos (me lo han dicho harto) y muy especialmente a los amigos y otras personas que han colaborado con su opinión.

Deseamos de todo corazón que tengamos un año 2009 mucho mejor de lo que se pronostica Y mucha Fe, Esperanza y Amor.

Un gran abrazo



ATINA BOMBEROS